Creo que mi primer contacto con la obra del escritor cántabro Marc R. Soto fue, hace dos o tres años, el brillante relato 37 arañas, texto breve publicado en la página web Sedice e incluido, por cierto, en esta recopilación. Debo reconocer que desde entonces he seguido con creciente interés la trayectoria de este escritor que, pese a su juventud, cuenta ya con varios premios literarios en su currículum y no pocas apariciones en revistas y antologías de prestigio. Tras Los muertos no caminan y otras cuentos (Ed. Universidad de Almería, 2004), El hombre divergente (Grupo AJEC) es su segundo libro publicado.¿Qué podemos encontrar en esta obra? El propio Soto la define como un fix-up, un conjunto de relatos -doce- que pueden leerse de forma independiente, pero a la vez forman un todo interrelacionado. Las dos partes en que se divide la pieza que da título al compendio sirven de marco a un muestrario de imágenes dignas de la peor pesadilla: un zombi que emerge con hambre de la tumba y que acude a visitar a su creador (Volverás), un extraño mendigo que vaga por oscuros callejones acompañado de un ejército muy particular (Ratas, el relato más salvaje de esta recopilación) o una exótica sombra sedienta de venganza (Los muertos no caminan).
Del mismo modo, sin abandonar nunca la perspectiva terrorífica, varios textos abordan el tema de las siempre conflictivas relaciones de pareja (motivo recurrente en la obra del autor). Así sucede en Gatomaquia (cuento comentado extensamente en otra entrada de este mismo blog), Sushi (donde se juega a difuminar la frágil frontera entre el sueño y la vigilia, entre la realidad y la imaginación), Bella y tierna historia de amor (tétrico relato acerca de un hombre que descubre el turbulento pasado de su prometida) e incluso Regreso al bosque (o cómo trasladar un cuento clásico al siglo XXI añadiéndole un toque de humor negro).
Completan la nómina de historias Mosquitos y Permutación: la primera es una novela breve protagonizada por un muchacho y la profesora de la que está secretamente enamorado; Permutación, por su parte, alerta sobre lo que puede ocurrirle una mañana cualquiera a una persona corriente cuando se dispone a salir de casa para ir a trabajar. Pese a su corta extensión, este último es, en mi opinión, uno de los relatos más redondos de la selección (y ejemplo de otra de las constantes temáticas del cántabro: los monstruos que acechan en la vida cotidiana).
Escribe Elia Barceló en el prólogo del libro que se puede apreciar la influencia del maestro Stephen King en las historias que componen esta colección. Estoy de acuerdo. Aunque su gusto por la ironía macabra, los guiños a la cultura popular y su estilo desprovisto de elementos barrocos confieren a Soto una voz completamente personal y original. Y le convierten, junto a autores como Santiago Eximeno o David Jasso, en uno de los mejores exponentes de la actual literatura española de terror.
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